Últimas entradas

¿Comunicar o enamorar? - Servicios de Interim Management - Interim Managers de primer nivel
18694
post-template-default,single,single-post,postid-18694,single-format-standard,cookies-not-set,ajax_fade,page_not_loaded,,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

¿Comunicar o enamorar?

¿Comunicar o enamorar?

Decir que, como sociedad, vivimos una época de incertidumbre, es cuando menos, un eufemismo. Algunos hablan de entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo en sus siglas en inglés), otros dicen que estaremos iniciando la quinta revolución industrial incluso antes de haber finalizado la cuarta, la generación Z está a punto de incorporarse al mercado laboral… Estas son solo unas pocas “medio certezas” que intentamos asimilar e incluso gestionar, y que enseguida reemplazaremos por otras más de actualidad.

Las organizaciones, como parte intrínseca de la sociedad, trasladan esta incertidumbre a sus propios entornos. Deben renovarse o morir, ya se sabe, la 4ª revolución industrial es la del “darwinismo tecnológico”. Pero sobre todo, deben gestionar el que seguirá siendo su mayor activo, las personas, y dar rentabilidad a sus accionistas, aunque no a cualquier precio.

En mi opinión, esto se traduce en tres principales retos: digitalización, diversidad y sostenibilidad. Tres desafíos que están íntimamente relacionados y que se retroalimentan. Una organización que tiene la capacidad, sino de adelantarse, de adaptarse a la revolución tecnológica que está cambiando la manera en que vivimos, nos relacionamos y gestionamos nuestro día a día, es una organización que trabaja en red e integra diferentes perspectivas que aseguran su actividad a largo plazo y por lo tanto es más rentable y sostenible en tiempo. Y estos tres desafíos tienen un denominador común: las personas. Las personas que son las que mueven la organización y que hacen que sus objetivos estratégicos se cumplan o no.

¿Qué mueve a las personas? ¿Porqué los miembros de una organización se comprometen en mayor o menor medida con la compañía en la que trabajan?

 

La respuesta es definitiva: las personas se comprometen con un proyecto si se lo creen, si les enamora. Y además de una estrategia empresarial pertinente, de un liderazgo inspirador, la comunicación es una de las palancas fundamentales de enamoramiento con un proyecto.

Sí, he dicho enamoramiento.  Con tantas influencias, tantos impactos a los que estamos expuestos, la identificación con un proyecto ya no pasa por la simple creencia en su coherencia o en su viabilidad. Las organizaciones necesitan enganchar a sus miembros, necesitan generar un sentimiento de adhesión incondicional, que es el único que hará que las personas lo den todo para contribuir y formar parte del éxito.

Y una buena estrategia de comunicación genera precisamente eso, enamoramiento, enganche. Una buena estrategia de comunicación es aquella que más allá de contar a los colaboradores los planes estratégicos, comparte el qué y el cómo de sus objetivos y les implica desde el principio en el desarrollo del proyecto. Sólo así, cuando los miembros de una compañía interiorizan el porqué y el para qué de lo que están haciendo, es cuando la organización se garantiza su compromiso prácticamente incondicional y por ende su éxito empresarial.

Afortunadamente, la comunicación ya no es una herramienta de lujo de grandes corporaciones. Cada vez más, medianas y pequeñas empresas reconocen el valor de una estrategia corporativa compartida e inclusiva. Aunque no siempre saben por dónde empezar.

Un plan de comunicación no es definir canales de información y mensajes tipo. No requiere necesariamente de grandes inversiones ni de estructuras complejas. Debe provocar emoción y adhesión (recordemos, ¡enamorar!) y para ello lo que sí debe traducir, es la identidad de la compañía, su cultura, su ADN y por supuesto la interconexión entre todas sus áreas. Ese primer ejercicio de diagnóstico es clave para desarrollar el plan de comunicación que dará voz a la estrategia de la organización. Sin duda, nadie mejor que sus líderes para identificar las palancas emocionales y alinearlas con los objetivos de negocio. Pero una mirada externa aportará una perspectiva fresca y sobre todo nutrida de otras experiencias. Esa es la fuerza de un equipo de directivos como el de InterimTalentia: directivos que han desarrollado proyectos similares en diferentes entornos y que apoyarán paso a paso a estos líderes en la transformación de su organización, para garantizar su éxito junto al mejor talento, al más comprometido, ¡en definitiva el más enamorado!

 

Melanie de la Vega
Talento Asociado – Dirección de Comunicación